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ADNOC, el Gigante Petrolero de Abu Dabi, a un Paso de Unirse al Megaproyecto de GNL Liderado por YPF en Argentina

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¿Imaginas a Argentina convirtiéndose en un jugador clave en el mercado global de gas natural licuado (GNL)? Pues esto podría estar más cerca de lo que piensas. La Compañía Nacional de Petróleo de Abu Dabi (ADNOC), una de las petroleras más poderosas del mundo, está en negociaciones avanzadas para sumarse al ambicioso proyecto «Argentina LNG» impulsado por YPF. Este movimiento no solo inyectaría miles de millones en inversiones, sino que posicionaría a Vaca Muerta como un epicentro energético internacional. ¡Descubre todos los detalles y por qué esto podría cambiar el futuro económico del país!

¿Quién es ADNOC y Por Qué Su Entrada es Tan Importante?

Fundada en 1971, ADNOC es la petrolera estatal de Abu Dabi, responsable de la exploración, producción, refinación y distribución de hidrocarburos en los Emiratos Árabes Unidos. Con operaciones en toda la cadena de valor, desde la extracción hasta la petroquímica, ADNOC no solo domina el petróleo tradicional, sino que también lidera iniciativas de transición energética, como el hidrógeno y las energías limpias. Su brazo internacional, XRG, sería el vehículo para ingresar al proyecto argentino, trayendo expertise y capital fresco.

La incorporación de ADNOC podría confirmarse la próxima semana durante la feria ADIPEC en Abu Dabi, donde el presidente de YPF, Horacio Marín, se reunirá con altos ejecutivos emiratíes. Esta alianza elevaría el perfil del proyecto, atrayendo más inversores y garantizando tecnología de vanguardia para explotar los vastos recursos de Vaca Muerta.

Detalles del Proyecto Argentina LNG: Producción Masiva y Exportaciones Millonarias

El proyecto «Argentina LNG» busca producir entre 12 y 18 millones de toneladas por año (MTPA) de GNL, utilizando unidades flotantes de licuefacción (FLNG) en las costas de Río Negro. Inicialmente, se planean dos plantas flotantes de 6 MTPA cada una, con la posibilidad de una tercera para expandir la capacidad.

La infraestructura incluye un gasoducto de 48 pulgadas capaz de transportar hasta 100 millones de metros cúbicos diarios de gas (inicialmente 75 millones). Las exportaciones podrían generar hasta USD 20.000 millones anuales, duplicando la actividad petrolera actual en Vaca Muerta y creando 50.000 empleos directos e indirectos.

La inversión total se estima entre USD 25.000 y 30.000 millones para la infraestructura principal, más USD 15.000 millones en perforaciones y expansión productiva. Para financiarlo, se busca un esquema de «project finance» por al menos USD 20.000 millones, cubriendo el 70% del costo con bancos internacionales.

Socios Estratégicos: De ENI y Shell a un Posible Quinto Jugador

YPF no está sola en esta aventura. Ya cuenta con ENI y Shell como socios clave, y ADNOC se sumaría para equilibrar participaciones similares entre las cuatro compañías. Además, no se descarta un quinto asociado: ExxonMobil está en conversaciones para actuar al menos como comprador (offtaker), aunque podría ingresar como inversor pleno.

Recientemente, en octubre de 2025, YPF y ENI firmaron un acuerdo de ingeniería final, un paso crucial hacia la decisión de inversión definitiva (FID). La fase uno del proyecto, liderada por Pan American Energy (PAE) junto a otros socios, ya tiene FID aprobada y planea iniciar operaciones en 2027 con dos buques licuefactores.

Impacto en Vaca Muerta y la Economía Argentina

Vaca Muerta, el mayor yacimiento de hidrocarburos no convencionales fuera de Norteamérica, es el corazón de este proyecto. Con la entrada de ADNOC, Argentina podría maximizar su potencial exportador, alcanzando la máxima capacidad de FLNG hacia finales de la década de 2030. Esto no solo impulsaría las reservas de divisas, sino que fomentaría la transición energética y la creación de empleo en regiones clave como Neuquén y Río Negro.

Sin embargo, el éxito depende de la estabilidad regulatoria y el financiamiento. Con el respaldo de gigantes como ADNOC, el proyecto gana credibilidad global, atrayendo más inversiones y posicionando a Argentina como exportador neto de energía.

Conclusión: Un Futuro Energético Brillante para Argentina

La posible alianza con ADNOC marca un hito en la historia energética argentina. Si se concreta, «Argentina LNG» no solo explotará el tesoro de Vaca Muerta, sino que generará prosperidad económica y posicionará al país en el mapa mundial del GNL. ¿Estás listo para ver cómo este megaproyecto transforma la nación? Mantente atento a las novedades en Auripower.

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Argentina y Vaca Muerta: La Estrategia de Valor Agregado que Multiplicará Exportaciones

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Argentina y Vaca Muerta: La Estrategia de Valor Agregado que Multiplicará Exportaciones, Ahorrará Miles de Millones en Importaciones y Fortalecerá la Industria Nacional

Argentina se encuentra en un punto de inflexión histórico gracias a Vaca Muerta, uno de los yacimientos de shale gas y shale oil más importantes del mundo. Mientras la producción de petróleo y gas alcanza récords año tras año, con exportaciones crecientes de crudo y GNL, la verdadera oportunidad radica en pasar de exportar materia prima a producir derivados con alto valor agregado. Desarrollar la cadena petroquímica, fertilizantes y refinación avanzada no solo genera mayores ingresos por exportaciones, sino que permite ahorrar sustancialmente en importaciones, crear empleo industrial calificado y posicionar al país como hub regional, evitando que Chile y Brasil capturen ese valor procesando nuestros recursos. Esta estrategia downstream es clave para una soberanía energética real y un desarrollo productivo sostenible en las próximas décadas.

Para Argentina, industrializar el gas rico en líquidos (etano, propano, butano) y el petróleo liviano de Vaca Muerta representa una ventaja competitiva única a nivel global. El gas natural se convierte en insumo barato y abundante para producir fertilizantes nitrogenados como urea y amoníaco, petroquímicos básicos como etileno y propileno, y polímeros como polietileno y polipropileno. Esto multiplica por varias veces el valor de cada molécula exportada. Proyectos como el de TGS y YPF (inversión de USD 3.000 millones) ya apuntan a procesar millones de toneladas de NGLs, generando exportaciones por alrededor de USD 1.200 millones anuales una vez fully operativo. En paralelo, las iniciativas de fertilizantes en Bahía Blanca (Pampa Energía con Fértil Pampa y expansiones de Profertil) podrían producir entre 3 y 4 millones de toneladas anuales de urea, transformando al país de importador neto a exportador regional.

Uno de los mayores beneficios concretos es el ahorro en importaciones. Argentina importa actualmente alrededor de 4 millones de toneladas anuales de fertilizantes nitrogenados, principalmente urea, por un valor cercano a los USD 2.000 millones por año. Con las nuevas plantas de urea impulsadas por el gas competitivo de Vaca Muerta, se podría lograr prácticamente la autosuficiencia y generar excedentes para exportación, especialmente hacia Brasil, que tiene una enorme demanda agrícola pero carece de gas barato. Esto no solo libera divisas que hoy se van al exterior, sino que reduce la vulnerabilidad del sector agropecuario a shocks internacionales de precios y suministro. Estimaciones sectoriales indican que la valorización completa de los líquidos del gas podría agregar más de USD 5.000 millones anuales en valor agregado, entre ahorro de importaciones y nuevas exportaciones.

En términos de exportaciones futuras, el potencial es enorme. En pocos años (hacia 2028-2032), Argentina podría exportar regularmente millones de toneladas de NGLs (propano, butano, gasolina natural y etano), alcanzando fácilmente los USD 2.000 a 5.000 millones anuales solo en líquidos. Con las plantas de fertilizantes operativas, se sumarían exportaciones de urea por cientos de millones de dólares adicionales, dirigidas principalmente al Mercosur. En petroquímica, la expansión del polo de Bahía Blanca permitiría exportar plásticos y derivados (polietileno, polipropileno, resinas) por varios miles de millones más, replicando en parte el modelo exitoso de Estados Unidos con su shale gas. Todo esto complementa la exportación de crudo y GNL, pero con márgenes mucho mayores y un impacto multiplicador en la economía. El superávit energético proyectado para 2026 ya ronda los USD 7.000-9.000 millones, y el downstream podría duplicar o triplicar ese aporte en la década.

Esta industrialización beneficia directamente a múltiples industrias clave de la economía argentina. El sector agropecuario es el principal ganador con fertilizantes más baratos y disponibles, lo que impulsa mayores rendimientos en soja, maíz, trigo y ganadería, fortaleciendo las exportaciones del complejo agroindustrial. La industria plástica y del packaging accede a materia prima local barata para envases, films agrícolas y productos de consumo masivo, reduciendo costos y mejorando competitividad. La automotriz y construcción se benefician de polímeros, cauchos sintéticos y materiales compuestos. Además, industrias intensivas en energía como el procesamiento de alimentos, papel, materiales de construcción y textiles sintéticos ganan con precios energéticos competitivos y químicos derivados. En conjunto, se genera un ecosistema que crea miles de empleos directos e indirectos (proyectos como TGS estiman 4.000 directos y 15.000 indirectos), fomenta innovación tecnológica y atrae inversiones extranjeras.

No actuar con rapidez tiene un costo alto. Chile ya utiliza puertos y gasoductos para participar de la logística de Vaca Muerta, mientras Brasil importa volúmenes crecientes de GLP y gas argentino para alimentar su poderosa industria petroquímica (como Braskem). Si Argentina se limita a vender crudo y gas sin procesar, los vecinos capturarán el valor agregado, el empleo y las divisas. La urgencia es clara: acelerar infraestructura (poliductos, plantas de fraccionamiento y puertos), aplicar incentivos como el RIGI de forma masiva y definir una política industrial de Estado que integre upstream, midstream y downstream. Vaca Muerta no es solo energía; es la herramienta para una nueva industrialización que puede agregar decenas de miles de millones de dólares a la economía, generar estabilidad macroeconómica y posicionar a Argentina como potencia regional en productos de alto valor.

En resumen, apostar por los derivados del gas y petróleo de Vaca Muerta conviene enormemente a Argentina: ahorra miles de millones en importaciones (especialmente fertilizantes), impulsa exportaciones de NGLs, urea y petroquímicos por USD 5.000-15.000 millones anuales en el mediano plazo, y dinamiza industrias tractoras como el agro, plásticos, automotriz y alimentos. Es la diferencia entre ser un simple exportador de commodities y convertirse en una economía industrial moderna y competitiva.

Fuentes:

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Análisis de rentabilidad del GNL argentino

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Colaboración para elfinancierodigital.com


El proyecto de Gas Natural Licuado (GNL) argentino representa la apuesta energética más ambiciosa de la historia reciente del país. Con inversiones estimadas que superan los 50.000 millones de dólares en su fase completa, la pregunta que ronda entre inversores, analistas y tomadores de decisiones es una sola: ¿es rentable? Este análisis examina los componentes económicos del proyecto, desde los costos de producción en Vaca Muerta hasta los precios de venta en los mercados internacionales, para evaluar su viabilidad financiera.
Costos de producción upstream: la ventaja competitiva de Vaca Muerta
La Cuenca Neuquina, y en particular la formación Vaca Muerta, alberga la segunda reserva de gas no convencional más grande del mundo. Durante la última década, los productores argentinos lograron reducir sistemáticamente sus costos de extracción gracias a la curva de aprendizaje en técnicas de fracturación hidráulica y perforación horizontal. Según estudios del Oxford Institute for Energy Studies, para 2019-2020 los precios promedio de venta en subastas para plantas de generación e industria se acercaban a los niveles del Henry Hub estadounidense, lo que indica una competitividad creciente en costos de producción.
Los costos de producción en Vaca Muerta se estiman actualmente entre 2,0 y 3,0 dólares por millón de unidades térmicas británicas (USD/MMBtu) en pozo, dependiendo del bloque y la eficiencia operativa. Este nivel es competitivo a escala global, aunque aún superior a los costos de producción convencional en Qatar (menos de 1 USD/MMBtu) o en algunos yacimientos estadounidenses del shale gas. La ventaja argentina no reside en ser el productor más barato, sino en combinar costos moderados con una ubicación geográfica estratégica que reduce los tiempos y costos de transporte marítimo hacia Europa.
Costos de licuefacción y transporte: el gran desafío
La licuefacción del gas natural —el proceso de enfriamiento a -162°C para convertirlo en líquido y reducir su volumen 600 veces— es la etapa más costosa de la cadena de valor del GNL. Para el proyecto argentino, se contempla el uso de unidades flotantes de licuefacción (FLNG), una tecnología que permite instalar plantas de procesamiento sobre buques anclados en alta mar, evitando la construcción de terminales onshore tradicionales.
Según estimaciones de Global Energy Monitor, el costo de capital (CAPEX) para las unidades FLNG del proyecto Southern Energy se estima en aproximadamente 3.439 millones de dólares por cada fase de 2,45 a 3,5 millones de toneladas por año (mtpa). Para el proyecto Argentina LNG de YPF-Eni-XRG, con una capacidad inicial de 12 mtpa a través de dos unidades FLNG de 6 mtpa cada una, las inversiones requeridas ascienden a cerca de 30.000 millones de dólares solo para la fase 2.
El uso de tecnología FLNG, aunque más flexible y de menor tiempo de implementación que las plantas terrestres, implica costos operativos (OPEX) significativos. El consumo de gas en el proceso de licuefacción representa aproximadamente un 10% del gas de alimentación, lo que reduce el volumen disponible para exportación. Además, los costos de mantenimiento de las unidades flotantes, el personal especializado y los servicios de seguridad offshore suman una capa adicional de gastos.
Análisis de netback: ¿cuánto le queda al productor?
El análisis de netback —el precio que efectivamente recibe el productor después de descontar todos los costos de transporte, licuefacción y comercialización— es el indicador clave para evaluar la rentabilidad del GNL argentino. Según un estudio detallado del Oxford Institute for Energy Studies, asumiendo costos de licuefacción de 750-1.000 dólares por tonelada y un factor de disponibilidad del 80%, el netback para los productores de Neuquén oscilaría entre 0,77 y 3,59 USD/MMBtu, dependiendo del precio de venta del GNL y el mercado de destino.
Para los contratos indexados al JKM (precio de referencia de Asia) o al Brent, y con destino a Japón o mercados con precios similares, los netbacks podrían alcanzar los 3,59 USD/MMBtu si los costos de licuefacción se mantienen en 750 dólares/tonelada. En cambio, para los contratos indexados al TTF europeo, los netbacks resultan menos atractivos, especialmente si el factor de disponibilidad cae por debajo del 80%.
Es importante destacar que las exportaciones por gasoducto a Chile, Brasil y Uruguay ofrecen netbacks más atractivos —entre 3,0 y 4,5 USD/MMBtu— y requieren menores inversiones de capital en comparación con los proyectos de GNL. Sin embargo, la capacidad de los ductos existentes —13,2 bcm/año a Chile, 1,0 bcm/año a Brasil y 2,2 bcm/año a Uruguay— es insuficiente para absorber el crecimiento potencial de la producción de Vaca Muerta, lo que justifica la apuesta por el GNL como vía de evacuación adicional.
Los números del contrato con Alemania: una primera señal
El contrato firmado entre Southern Energy y SEFE de Alemania en diciembre de 2025 proporciona los primeros datos concretos sobre la rentabilidad esperada. El acuerdo, por 2 mtpa durante 8 años a partir de finales de 2027, generaría ingresos estimados en 7.000 millones de dólares a lo largo de su vida útil, basados en las proyecciones de precios vigentes al momento de la firma. Esto implica un precio medio de venta de aproximadamente 437,5 dólares por tonelada de GNL, o unos 8,5-9,0 USD/MMBtu considerando los equivalentes energéticos.
Si los costos totales —producción upstream, transporte por ducto, licuefacción y costos operativos— se mantienen por debajo de los 6-7 USD/MMBtu, el margen bruto del proyecto sería positivo y atractivo para los inversores. Sin embargo, esta ecuación es sensible a múltiples variables: la evolución de los precios del GNL en Europa (actualmente en 48 EUR/MWh, equivalente a unos 14-15 USD/MMBtu), los costos de capital financiados (JP Morgan busca estructurar hasta 16.000 millones de dólares), y la capacidad de mantener los costos de producción en Vaca Muerta dentro de los rangos competitivos.
Inversiones y financiamiento: la incógnita del FID
Southern Energy ha confirmado inversiones superiores a 15.000 millones de dólares para desarrollar el proyecto a lo largo de 20 años, con exportaciones esperadas entre 2027 y 2035 que superarían los 20.000 millones de dólares. Por su parte, el proyecto Argentina LNG de YPF-Eni-XRG, con una capacidad inicial de 12 mtpa y expansión potencial a 18 mtpa para 2030-2031, requiere inversiones que JP Morgan intenta estructurar en hasta 16.000 millones de dólares.
La decisión final de inversión (FID, por sus siglas en inglés) para el proyecto de YPF-Eni-XRG está prevista para la segunda mitad de 2026. Esta decisión dependerá de la finalización de los estudios de ingeniería frontal (FEED), la consolidación de acuerdos comerciales de venta a largo plazo (off-take agreements), y la definición de la estructura de financiamiento. La inclusión de XRG —el brazo de inversión internacional de ADNOC de Emiratos Árabes Unidos— fortalece la viabilidad financiera al aportar capital, expertise técnico en operaciones LNG y acceso a mercados asiáticos.
Riesgos y escenarios
La rentabilidad del GNL argentino enfrenta riesgos significativos que deben ser ponderados:
  1. Riesgo de precios: La volatilidad del TTF europeo y del JKM asiático puede erosionar los márgenes. Si los precios caen por debajo de 30-35 EUR/MWh sostenidos, los proyectos de licuefacción de alto costo capital pueden volverse inviables.
  2. Riesgo de costos: Los sobrecostos en la construcción de infraestructura —históricamente frecuentes en megaobras argentinas— pueden desequilibrar las proyecciones financieras.
  3. Riesgo de suministro: La estacionalidad de la demanda doméstica argentina (pico invernal entre mayo y septiembre) reduce el factor de disponibilidad de las plantas de GNL, afectando la economía del proyecto.
  4. Riesgo político-regulatorio: Los cambios en el marco regulatorio, impositivo o de precios domésticos pueden alterar los incentivos para la inversión upstream y downstream.
  5. Riesgo de competencia: La entrada de nuevas capacidades de GNL en Estados Unidos, Canadá, Qatar y Mozambique puede saturar el mercado global y presionar los precios a la baja.
Conclusión: ¿es rentable el GNL argentino?
Bajo condiciones favorables —precios del GNL europeo sostenidos por encima de 40 EUR/MWh, costos de producción en Vaca Muerta contenidos por debajo de 3 USD/MMBtu, y ejecución eficiente de las obras de infraestructura— el proyecto de GNL argentino es rentable y puede generar retornos atractivos para los inversores. El contrato con SEFE de Alemania, firmado en un contexto de precios favorables, es una primera validación de esta hipótesis.
Sin embargo, la rentabilidad no está garantizada. La historia reciente de la industria energética argentina está plagada de proyectos ambiciosos que no llegaron a concretarse por fallas en la coordinación institucional, retrasos en la infraestructura o cambios en el contexto macroeconómico. Para que el GNL argentino se convierta en una realidad rentable, se requiere no solo gas en Vaca Muerta y buques en el Atlántico, sino también una política energética estable, previsible y orientada a largo plazo que brinde confianza a los capitales internacionales.
Argentina tiene el recurso. Tiene los socios. Tiene los contratos. Lo que aún debe demostrar es que puede construir la infraestructura a tiempo, mantener los costos bajo control y navegar la volatilidad de los mercados globales sin perder el rumbo. La rentabilidad del GNL argentino no es una certeza matemática: es una apuesta estratégica que depende de ejecutar cada eslabón de la cadena con la precisión que exige la industria energética global del siglo XXI.

Fuentes verificadas:

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Situación de los gasoductos (GPNK II)

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Situación de los gasoductos (GPNK II) que alimentan la exportación de GNL

URL sugerida: /gasoducto-nestor-kirchner-fase-2-gpnk-exportacion-gnl/ Meta descripción: El Gasoducto Presidente Néstor Kirchner es la columna vertebral del proyecto de exportación de GNL desde Vaca Muerta. Análisis del estado actual de la Fase 2, los retrasos en la licitación y las alternativas logísticas para el gas argentino. Palabras clave: gasoducto Néstor Kirchner, GPNK fase 2, Vaca Muerta gasoducto, exportación GNL Argentina, gasoducto Salliqueló San Jerónimo, ENARSA, infraestructura energética Argentina

La infraestructura de transporte de gas natural es el gran cuello de botella que define el éxito o el fracaso del ambicioso proyecto de exportación de Gas Natural Licuado (GNL) desde la Cuenca Neuquina hacia los mercados globales. En el centro de esta ecuación se encuentra el Gasoducto Presidente Néstor Kirchner (GPNK), una obra estratégica cuya Fase 1 ya opera conectando Vaca Muerta con el centro del país, pero cuya Fase 2 —crítica para viabilizar las exportaciones— atraviesa un estado de incertidumbre que preocupa a operadores, inversores y analistas del sector.
La Fase 1 del GPNK, inaugurada en 2023, permitió unir la localidad de Tratayén, en Neuquén, con Salliqueló, en la provincia de Buenos Aires, atravesando Río Negro y La Pampa. Esta primera etapa, de 563 kilómetros de extensión y con una capacidad de transporte de 11 millones de metros cúbicos por día, representó un avance fundamental para descongestionar la producción de Vaca Muerta y abastecer al mercado interno argentino. Sin embargo, para que el gas neuquino pueda llegar al Puerto de San Antonio Este en Río Negro y ser licuado para exportación, es imprescindible la construcción de la Fase 2.
La Fase 2 del GPNK fue concebida originalmente como una extensión de 470 kilómetros que conectaría la estación Salliqueló con San Jerónimo, en la provincia de Santa Fe, pasando por estaciones compresoras en Las Toscas y La Angelita. Esta traza permitiría no solo garantizar el abastecimiento doméstico durante todo el año, sino también liberar volúmenes de gas para su exportación por vía marítima desde el Golfo San Matías.
El cronograma original previsto por el gobierno anterior contemplaba una licitación internacional para la construcción de la Fase 2 en septiembre de 2023, con adjudicación prevista para diciembre de 2024 y puesta en servicio para marzo de 2026. Sin embargo, la transición de gobierno y los cambios en la política energética generaron demoras significativas. En junio de 2024, el secretario de Energía, Eduardo Rodríguez Chirillo, anunció que el gobierno lanzaría una licitación internacional con planes de adjudicar el contrato en diciembre de 2024, pero esa fecha también quedó incumplida.
A abril de 2025, el gobierno argentino aún no había lanzado a licitación pública la Fase 2 del gasoducto. Esta demora generó preocupación en el sector, ya que sin la ampliación de la capacidad de transporte, los volúmenes de gas disponibles para exportación como GNL se ven severamente limitados. La producción de Vaca Muerta, aunque en crecimiento sostenido, requiere ductos que evacuen el excedente hacia los puertos de embarque.
Frente al estancamiento de la Fase 2 tradicional, surgieron propuestas alternativas para desbloquear la infraestructura. Una de las más relevantes fue la presentada en 2024, que proponía una ruta más corta de 280 kilómetros que partiría desde la estación compresora Chacharramendi, en La Pampa, hacia La Carlota, en Córdoba. En este punto, el gas del GPNK podría inyectarse en los gasoductos Centro Oeste y La Carlota-Tío Pujio, integrándose a la red troncal existente. Esta alternativa, más económica y de menor tiempo de ejecución, fue considerada como una vía para acelerar la conectividad mientras se resuelve el destino final de la Fase 2.
Más allá del GPNK, el proyecto de GNL impulsado por Southern Energy contempla la construcción de un gasoducto específico que conecte directamente Vaca Muerta con la costa de Río Negro. Este ducto, distinto al GPNK pero complementario, es el que recibió los primeros 10.000 toneladas de caños de acero importados desde China a bordo del MV Billion Star. Las obras del tramo terrestre comenzaron en febrero de 2026, con el tendido submarino programado para abril del mismo año.
La situación del GPNK Fase 2 no es la única incógnita en el tablero de la infraestructura gasífera argentina. El gasoducto del Noreste Argentino (NEA), otro proyecto prioritario para la integración energética regional, también fue redefinido por el gobierno nacional, que consideró que el proyecto original «perdió viabilidad» y debería ser rediseñado. Esta señal de cautela gubernamental respecto a las megaobras de transporte genera dudas sobre la capacidad del Estado para coordinar la inversión necesaria en infraestructura crítica.
Desde la perspectiva de los inversores internacionales —como Eni, ADNOC/XRG, Shell (hasta su salida en diciembre de 2025) y las empresas del consorcio Southern Energy—, la falta de certeza sobre los gasoductos es uno de los principales riesgos del proyecto argentino de GNL. Sin una ruta firme y con capacidad garantizada para transportar el gas desde los pozos hasta los buques de licuefacción, las decisiones de inversión final (FID) se postergan y los plazos de exportación se corren.
YPF, a través de su estrategia de consolidación de áreas estratégicas en Vaca Muerta, ha intentado mitigar este riesgo adquiriendo las participaciones de Pluspetrol en los bloques Meseta Buena Esperanza, Aguada Villanueva y Las Tacanas. Estas áreas, directamente vinculadas a la cadena de suministro del GNL, permiten a YPF controlar de manera más predecible el flujo de gas hacia las futuras plantas de licuefacción. Sin embargo, esta medida upstream no resuelve el problema downstream del transporte por ducto.
El gobierno de la provincia de Río Negro ha asumido un rol proactivo en la coordinación de las obras, trabajando en la reconfiguración del Puerto San Antonio Este y en la aprobación del marco regulatorio provincial para el desarrollo del proyecto Argentina LNG. En noviembre de 2025, YPF y la provincia acordaron dicho marco regulatorio, despejando uno de los obstáculos legales para la instalación de las unidades FLNG en aguas jurisdiccionales rionegrinas.
En síntesis, la situación de los gasoductos que alimentarían la exportación de GNL argentino presenta un panorama mixto. Por un lado, la Fase 1 del GPNK opera y permite evacuar parte de la producción de Vaca Muerta. Por otro, la Fase 2 sigue sin licitarse y sin fecha cierta de inicio, mientras que el ducto específico hacia Río Negro —promovido por Southern Energy— avanza con obras concretas pero depende de la coordinación entre múltiples actores públicos y privados. Para que Argentina cumpla con su objetivo de convertirse en exportador de GNL a partir de 2027, la resolución de estos cuellos de botella infraestructurales es una condición sine qua non.

Fuentes verificadas:
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