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Vaca Muerta puede generar tantas divisas como el campo

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Vaca Muerta puede generar tantas divisas como el campo: la oportunidad energética hacia 2035

El exsecretario de Energía Daniel Montamat sostiene que el petróleo y el gas podrían alcanzar una generación de divisas comparable con la cadena agroindustrial hacia mediados de la próxima década. El resultado dependerá de las inversiones, la infraestructura y la evolución simultánea del campo y la energía.

La transformación energética argentina abre la posibilidad de modificar la composición de las exportaciones y la disponibilidad de divisas de la economía. Vaca Muerta ocupa un lugar central en ese proceso por su capacidad de producción de petróleo y gas no convencional, mientras avanzan proyectos destinados a ampliar el transporte y las exportaciones.

En una entrevista con Cadena 3, el exsecretario de Energía Daniel Montamat analizó las perspectivas del sector y señaló que, hacia fines de esta década o mediados de la próxima, la cadena de petróleo y gas podría generar tantas divisas como la cadena agroindustrial actual.

La proyección no implica que el campo vaya a perder su importancia. Montamat advirtió que la comparación debe contemplar que ambos sectores seguirán evolucionando: la agroindustria puede ampliar su producción si mejoran las condiciones de competitividad, mientras que la energía necesita desarrollar nuevas instalaciones para aprovechar el crecimiento de la oferta.

De la producción a las exportaciones

El potencial de Vaca Muerta no se limita al aumento de la extracción. Para convertir la producción en ingresos externos sostenidos, Argentina necesita disponer de capacidad suficiente para transportar, procesar y exportar hidrocarburos.

La ampliación de oleoductos y gasoductos permite reducir restricciones físicas y conectar los yacimientos con refinerías, centros de consumo y terminales de exportación. En el caso del gas, el desarrollo de proyectos de gas natural licuado (GNL) podría ampliar el acceso a mercados internacionales que no están conectados por gasoductos.

Montamat identificó el inicio de las exportaciones de GNL como uno de los hitos de la transformación energética. Entre las iniciativas mencionadas se encuentra Southern Energy, consorcio en el que participa Pampa Energía, y el proyecto Argentina LNG impulsado por YPF con socios internacionales.

La concreción de estos emprendimientos dependerá de la ejecución de obras, el financiamiento, los contratos comerciales y la competitividad de los costos de producción y transporte.

Tres desafíos para consolidar el desarrollo

El análisis de Montamat pone el foco en tres áreas estratégicas.

La primera es el desarrollo de las exportaciones de GNL. La licuefacción permitiría comercializar gas en destinos que no pueden abastecerse directamente desde Argentina por gasoductos. Sin embargo, la rentabilidad dependerá de los costos de producción, el transporte marítimo, los precios internacionales y los compromisos de compra.

La segunda es la recapitalización del sistema eléctrico. Una mayor disponibilidad de gas puede contribuir a generar electricidad competitiva, pero ese beneficio requiere capacidad suficiente de generación, transporte y distribución. Las limitaciones de las redes pueden impedir que la abundancia de recursos se traduzca en energía confiable para hogares e industrias.

La tercera es el desarrollo de la industria nuclear y de tecnologías con potencial exportador. Montamat mencionó los reactores modulares pequeños, conocidos como SMR, como una alternativa de largo plazo para abastecer centros de datos, instalaciones industriales y otros consumidores con necesidades energéticas específicas. Su potencial comercial todavía depende del desarrollo tecnológico, los costos y los procesos regulatorios.

Energía y agroindustria: una competencia que puede ser complementaria

Comparar Vaca Muerta con el campo es útil para dimensionar el potencial de generación de divisas, pero no debería llevar a pensar que un sector debe reemplazar al otro.

La agroindustria cuenta con cadenas de valor que incluyen producción primaria, maquinaria, insumos, procesamiento, transporte y servicios. La energía puede desarrollar vínculos similares si se promueve la participación de proveedores nacionales y se crean capacidades industriales alrededor de los proyectos.

La disponibilidad de gas también podría beneficiar a sectores consumidores de energía y facilitar la producción local de insumos industriales. Entre las oportunidades se encuentra la fabricación de fertilizantes, como la urea, que utiliza gas natural como insumo.

La posibilidad de disponer de energía a costos competitivos puede mejorar la productividad de otras actividades, siempre que la infraestructura permita distribuirla y que las condiciones comerciales resulten sostenibles.

Neuquén y la geografía del nuevo mapa exportador

Montamat señaló que Neuquén podría convertirse en la mayor provincia exportadora del país hacia 2031. La proyección refleja la creciente relevancia de la producción hidrocarburífera, aunque su cumplimiento dependerá del ritmo de inversión, de la evolución de los precios y de la infraestructura disponible.

El crecimiento energético también plantea un desafío territorial. Para que sus beneficios se extiendan más allá de las provincias productoras, será necesario desarrollar proveedores, servicios, capacitación laboral y conexiones logísticas en otras regiones.

El aumento de exportaciones puede mejorar la disponibilidad de divisas, pero no garantiza automáticamente una recuperación homogénea del empleo o del consumo. Esos resultados dependen de cómo se distribuyan las inversiones y de su integración con la economía nacional.

Qué debe observarse hasta 2035

Los indicadores centrales serán la producción de petróleo y gas, los volúmenes exportados, la capacidad de transporte, la puesta en marcha de proyectos de GNL y la inversión en redes eléctricas.

También habrá que seguir la evolución de la agroindustria. Una expansión simultánea de energía y campo podría ampliar la capacidad exportadora argentina y reducir la dependencia de una sola fuente de divisas.

La conclusión: Vaca Muerta tiene potencial para convertirse en uno de los principales motores de la economía argentina. Alcanzar una generación de divisas comparable con el campo es una proyección de largo plazo, no un resultado asegurado. Su concreción exige infraestructura, inversión sostenida, competitividad y una estrategia capaz de convertir los recursos naturales en desarrollo productivo.

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