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Tecnología aplicada a redes eléctricas inteligentes en Argentina

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Colaboración convergencia.tech: 

La transición energética argentina no solo depende de la generación de energía limpia, sino también de la capacidad de las redes eléctricas para absorber, distribuir y gestionar de manera eficiente los flujos de electricidad variables que caracterizan a las fuentes renovables. En este contexto, la tecnología aplicada a redes eléctricas inteligentes —conocidas internacionalmente como smart grids— emerge como el componente crítico que define si la transición será exitosa o quedará truncada por cuellos de botella infraestructurales. A junio de 2026, Argentina muestra avances puntuales pero fragmentados en esta dirección, con proyectos pioneros que apuntalan un camino aún largo por recorrer.
Las redes eléctricas inteligentes representan una evolución radical respecto al modelo tradicional de distribución de energía. Mientras que las redes convencionales operan con flujos unidireccionales —desde las grandes centrales generadoras hacia los consumidores finales— las smart grids incorporan sistemas de información y control automatizados que responden en tiempo real a las fluctuaciones de la producción y la demanda. Esto permite administrar de forma remota y con rapidez todo lo relacionado con el punto de suministro, conocer el estado de cada nodo, segmento y elemento de la red, y aumentar la eficiencia operacional de las líneas.
En Argentina, la necesidad de smart grids es particularmente urgente por dos razones estructurales. Primera, la matriz energética está incorporando rápidamente fuentes renovables variables —eólica y solar— cuya producción depende de condiciones climáticas impredecibles. Segunda, el sistema de transmisión nacional (SADI) presenta cuellos de botella crónicos que limitan la evacuación de la energía generada en zonas de alto recurso renovable (Patagonia, noroeste) hacia los centros de demanda (Buenos Aires, Córdoba, Rosario).
Los avances más concretos en materia de redes inteligentes en Argentina durante 2026 se concentran en tres áreas:
1. Almacenamiento de energía en baterías (BESS) El desarrollo más significativo es la incorporación masiva de sistemas de almacenamiento de energía en baterías (BESS, por sus siglas en inglés). En septiembre de 2025, Argentina adjudicó su primera licitación de BESS con 667 MW de proyectos, superando la meta de 500 MW. En marzo de 2026, lanzó una segunda licitación por 700 MW adicionales. Estos sistemas actúan como amortiguadores del sistema: almacenan energía cuando la producción renovable excede la demanda y la liberan cuando la generación cae, suavizando las curvas de carga y reduciendo la necesidad de centrales térmicas de respaldo.
Trina Storage, clasificada como octava integradora global de sistemas de almacenamiento en el reporte de S&P Global Energy 2025, firmó contratos en enero de 2026 por 1.203 GWh de sistemas BESS en América Latina, incluyendo proyectos con YPF Luz en Argentina. La compañía entregó 1,2 GWh de sistemas BESS en la región durante 2025 y mantiene un pipeline de varios gigavatios-hora en proyectos en ejecución y en etapas avanzadas. Los sistemas incluyen baterías, sistemas de conversión de potencia (PCS), equipos de media tensión y sistemas SCADA, proporcionando soluciones integradas diseñadas para una integración segura, eficiente y confiable en sistemas eléctricos a escala de utilities.
2. Transmisión financiada por el sector privado Un hito estructural fue la aprobación bajo RIGI del Parque Eólico Olavarría en marzo de 2026, desarrollado por PCR junto con Acindar (ArcelorMittal). Este proyecto, con una inversión de 275 millones de dólares, es la primera iniciativa de generación renovable del país que incorpora infraestructura de transmisión financiada por el sector privado e integrada al SADI. Incluye la construcción de una línea de transmisión de 25 km que conecta el parque con la estación transformadora de Olavarría, así como la ampliación y repotenciación de capacitores en las estaciones de Olavarría y Ezeiza.
Este modelo de transmisión privada es clave para las smart grids porque descongestiona los puntos de estrangulamiento del sistema y permite una mayor penetración de renovables. La IFC, miembro del Grupo Banco Mundial, financia este proyecto con la expectativa de que catalice inversiones adicionales en activos críticos de transmisión que repliquen este modelo, desbloqueen capacidad renovable adicional a nivel nacional y mejoren la eficiencia y resiliencia del sistema eléctrico argentino.
3. Digitalización y gestión predictiva Aunque aún incipiente, comienzan a surgir iniciativas de digitalización en la gestión de redes. El proyecto de Ley de Transición Energética presentado por CADER en abril de 2026 incluye un capítulo específico sobre infraestructura de redes, que aborda la modernización tecnológica necesaria para soportar una matriz con alta penetración de renovables. La propuesta contempla la creación de un Instituto Autárquico para el desarrollo del sector energético, que entre sus funciones incluiría la supervisión técnica de la evolución de las tecnologías de red.
En el ámbito privado, empresas como YPF Luz —que opera parques solares y eólicos en múltiples provincias— están incorporando sistemas de monitoreo remoto y control predictivo para optimizar la generación y reducir el curtailment (energía renovable desperdiciada por falta de capacidad de evacuación). En Chile, Trina Storage implementa un proyecto de 141 MW / 722 MWh en Copiapó que reduce el curtailment solar y permite la entrega desplazada en el tiempo de electricidad limpia, un modelo replicable en Argentina.
Los desafíos técnicos y regulatorios A pesar de estos avances, Argentina enfrenta desafíos estructurales para la implementación de smart grids a escala nacional:
  • Fragmentación del sistema: El SADI está dividido en múltiples regiones con diferentes niveles de desarrollo tecnológico. Mientras que el área metropolitana de Buenos Aires cuenta con sistemas de medición relativamente modernos, muchas provincias del interior operan con infraestructura obsoleta.
  • Falta de estándares unificados: No existe un marco normativo que establezca protocolos de comunicación, ciberseguridad e interoperabilidad para los dispositivos conectados a la red. Esto dificulta la integración de tecnologías de diferentes proveedores.
  • Inversión insuficiente en distribución: La mayor parte de la inversión energética argentina se ha concentrado en generación (RenovAr, RIGI), dejando de lado la red de distribución de media y baja tensión, que es donde reside el verdadero potencial de las smart grids para gestionar la demanda.
  • Ciberseguridad: A medida que las redes se digitalizan, aumenta la exposición a ciberataques que podrían comprometer la estabilidad del sistema eléctrico nacional. Argentina aún no cuenta con una regulación específica de ciberseguridad para infraestructura crítica energética.
  • Capacitación de recursos humanos: La transición a smart grids requiere perfiles profesionales nuevos —ingenieros de datos, especialistas en ciberseguridad, técnicos en sistemas SCADA— que escasean en el mercado laboral argentino.
Oportunidades para el sector tecnológico Para empresas de tecnología como convergencia.tech, el campo de las redes eléctricas inteligentes en Argentina presenta oportunidades concretas:
  1. Plataformas de gestión de demanda: Desarrollar software que permita a los distribuidores gestionar la carga en tiempo real, implementando tarifas dinámicas y programas de respuesta a la demanda.
  2. Predicción de generación renovable: Aplicar inteligencia artificial y machine learning para predecir la producción de parques eólicos y solares con horizontes de minutos a horas, permitiendo una programación más eficiente de las centrales de respaldo.
  3. Sistemas de monitoreo de activos: Implementar soluciones IoT para el monitoreo predictivo de transformadores, líneas y subestaciones, reduciendo las fallas no planificadas y los costos de mantenimiento.
  4. Ciberseguridad OT/IT: Ofrecer servicios especializados de protección de infraestructura operacional (OT) frente a amenazas cibernéticas, un nicho aún virgen en Argentina.
  5. Integración de BESS con redes: Desarrollar algoritmos de control que optimicen el ciclo de carga/descarga de las baterías en función de los precios spot, la disponibilidad de renovables y las restricciones de la red.
El camino hacia adelante Argentina tiene los recursos naturales, el potencial técnico y los ejemplos pioneros para avanzar hacia un sistema eléctrico inteligente. Lo que le falta es una visión integrada que una los esfuerzos dispersos en generación, transmisión, distribución y almacenamiento bajo una estrategia de smart grid nacional. El proyecto de Ley de Transición Energética de CADER es un primer paso en esa dirección, pero requiere complementarse con inversiones concretas en digitalización de la red de distribución, capacitación de recursos humanos y regulación de ciberseguridad.
Para convergencia.tech y empresas similares del ecosistema tecnológico argentino, la oportunidad está en desarrollar soluciones adaptadas a las particularidades del mercado local: una red fragmentada, alta penetración de renovables variables, costos de capital elevados y una demanda creciente de eficiencia operativa. Las smart grids no son el futuro lejano de la energía argentina: son la condición necesaria para que el presente de las renovables no se convierta en un problema de estabilidad del sistema.

Fuentes verificadas:

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