Petróleo
Shell Argentina cambia de manos
José Luis Manzano y el grupo suizo Mercuria están a punto de cerrar la mayor operación energética del año
La red Shell de estaciones de servicio, una de las marcas más reconocidas del mercado de combustibles en Argentina, está a horas de tener nuevos dueños. Después de más de cinco meses de negociaciones, auditorías cruzadas y un proceso que siguieron con atención los principales jugadores del sector energético local e internacional, la venta de los activos argentinos de Raízen —la empresa brasileña que opera la marca Shell en el país— ingresó en su recta final. El comprador es el grupo suizo Mercuria Energy, uno de los mayores traders de energía del mundo, en sociedad con el empresario mendocino José Luis Manzano y su holding Integra Capital.
El paquete que está a punto de cambiar de manos incluye la refinería en Dock Sud, una red de al menos 700 estaciones de servicio Shell y una fábrica de lubricantes, entre otros activos estratégicos. En términos de valor, el acuerdo se acercaría a los 1.200 millones de dólares, aunque algunas fuentes del sector elevan esa cifra a 1.500 millones. Sea cual sea el número final, se trataría de una de las mayores operaciones corporativas concretadas en Argentina durante 2026. iProfesional + 2
Shell en Argentina: más de un siglo de historia sobre el asfalto
Para entender la dimensión de esta operación, hay que tener en cuenta lo que representa Shell en el mercado local. La empresa lleva más de cien años operando en el país. Sus primeras naftas salieron de la planta para abastecer la primera estación de servicio ubicada en la esquina de Libertador y Corrientes, en Olivos. Desde entonces, la marca fue creciendo hasta convertirse en un nombre sinónimo de combustible premium para millones de conductores argentinos. Surtidores.com.ar
Hoy, la red de Shell opera cerca de 800 estaciones de servicio en todo el país, lo que le permite concentrar alrededor del 18% del mercado de combustibles, solo detrás de YPF. Además, controla la Refinería Dock Sud, una de las más importantes de Argentina, con capacidad para procesar unos 100.000 barriles diarios, donde se invirtieron más de 700 millones de dólares en los últimos años para adaptarla al crudo liviano de Vaca Muerta. Dos BasesDos Bases
Shell V-Power, Shell Select, los lubricantes de alta performance: la marca construyó durante décadas un posicionamiento aspiracional en el mercado de combustibles que pocos competidores lograron igualar. Ese capital de marca es, justamente, uno de los activos más valiosos que se negocia en esta operación, aunque con una particularidad importante: Raízen no es propietaria de la marca Shell, sino licenciataria. El punto más delicado de la negociación fue la transferencia de esa licencia, que ya habría quedado resuelto tras obtener el visto bueno de la casa matriz de Shell en Londres. El esquema acordado prevé que los nuevos propietarios continúen pagando regalías por el uso de la marca durante varios años, al menos hasta mediados de la próxima década. En la práctica, esto significa que el conductor que cargue nafta en una estación Shell en los próximos años probablemente no note ningún cambio visible. Memo
Por qué Raízen vende su joya argentina
La decisión de desprenderse de los activos locales no tiene nada que ver con el desempeño del negocio en Argentina. A diferencia de Brasil, las operaciones locales no presentan problemas financieros estructurales, pero la decisión estratégica de la casa matriz fue avanzar en la venta de los activos argentinos como parte de un plan de choque para obtener liquidez inmediata. Dos Bases
El problema está en Brasil. Raízen, que nació de la alianza entre el grupo brasileño Cosan y la multinacional Shell, arrastra una deuda que se convirtió en una pesada carga. La necesidad de Raízen de obtener fondos frescos responde a una complicada situación financiera con una deuda neta superior a los 10.000 millones de dólares. El grupo brasileño tiene plazo hasta el 9 de junio para presentar su propuesta de reestructuración con el aval del 50% de sus acreedores más uno, mientras enfrenta una deuda total de 12.800 millones de dólares. iProfesionaliProfesional
En ese contexto, la filial argentina es la pieza más atractiva y más rápida de monetizar. Un activo rentable, con marca instalada, infraestructura moderna y posición de mercado consolidada: exactamente lo que cualquier comprador busca. Dilatar el acuerdo más allá de junio complicaría el cronograma de pagos y las metas financieras acordadas con los comités de acreedores internacionales, lo que explica la urgencia por cerrar antes de fin de mes. iProfesional
Quiénes son los compradores: Mercuria, Manzano y la apuesta por Vaca Muerta
Del lado comprador, la operación reúne a dos actores con perfiles muy distintos pero perfectamente complementarios. Mercuria Energy Group es un gigante suizo del trading de energía que opera en más de cincuenta países. Su llegada a la Argentina no es casual: el grupo ya tiene posición en Vaca Muerta a través de la empresa Phoenix, que Manzano y Vila controlan junto a otros socios. Sumar la refinería y la red de estaciones Shell sería el paso lógico para completar la cadena de valor: producir el crudo en Neuquén, refinarlo en Dock Sud y venderlo en sus propias estaciones en todo el país.
Con la sociedad entre Mercuria e Integra Capital, los suizos aportan el músculo financiero y el expertise en trading global, mientras que los empresarios locales suman el conocimiento regulatorio y territorial que resulta indispensable para operar en el mercado argentino. Y hay un dato adicional que hace especialmente atractiva la posición del nuevo consorcio frente a la de Raízen: al ser productores de crudo en Vaca Muerta, Mercuria tendrá acceso a materia prima propia, lo que les da un margen de maniobra que Raízen —que a veces debía importar o comprar crudo localmente— no tenía. iProfesionaliProfesional
Manzano forma parte de la operación a través de su holding Integra Capital, junto a sus socios Daniel Vila y Mauricio Filiberti. Para el empresario mendocino, que fue ministro del Interior durante el gobierno de Carlos Menem y que en las últimas dos décadas construyó un poderoso conglomerado en el sector energético, esta compra representaría un salto estratégico sin precedentes: pasar de ser productor de crudo a controlar también la refinación y la comercialización minorista de combustibles a escala nacional. iProfesional
El contexto que hace posible este negocio: desregulación y Vaca Muerta
Esta operación no hubiera sido posible —o al menos no tan atractiva— sin los cambios de fondo que atraviesa el sector energético argentino desde la llegada de Javier Milei al gobierno. La política de eliminar controles de precios y avanzar hacia la paridad de importación volvió el negocio de la refinación mucho más atractivo para los inversores extranjeros. Cuando los precios de los combustibles están fijados por debajo del mercado internacional, refinar es un negocio con rentabilidad acotada o directamente negativa. Cuando los precios se alinean con el mercado global, refinar vuelve a ser un negocio genuinamente rentable. iProfesional
A eso se suma el boom de Vaca Muerta, que convirtió a Argentina en uno de los destinos más codiciados para la inversión en energía a nivel global. Tener una refinería capaz de procesar el crudo liviano que sale de la cuenca neuquina, en un contexto de exportaciones crecientes y desregulación de precios, es exactamente el tipo de activo que un trader global como Mercuria sabe valorar.
¿Qué cambia para los conductores que cargan Shell?
En el corto plazo, probablemente nada. La marca seguirá siendo Shell, los productos seguirán siendo los mismos y las estaciones continuarán operando con normalidad. La salida de Raízen no implicaría la desaparición de la marca Shell del mercado local, ya que el comprador podría conservar la licencia comercial para operar bajo esa bandera, tal como ocurre en otros mercados internacionales. iProfesional
Pero en el mediano plazo, el cambio de dueño podría traer novedades. Es posible que bajo la actual política de desregulación, los precios en el surtidor de Shell sigan muy de cerca el precio del barril Brent y el tipo de cambio, buscando la paridad de importación. Y para ganar mercado, Mercuria podría utilizar su capacidad financiera para lanzar promociones más agresivas a través de la app de Shell o alianzas comerciales, intentando captar clientes de YPF o Axion mediante estrategias de fidelización. iProfesional
Lo que no cambia es la posición de Shell en el mapa energético argentino: segunda marca del mercado de combustibles, con una red extensa, una refinería modernizada y una marca con más de cien años de historia sobre el asfalto argentino. Ahora, con nuevos dueños que llegan con ambiciones claras y capital para invertir.
Fuentes: iProfesional, Perfil/Canal E, Memo.com.ar, Valor Econômico, Bloomberg, El Estacionero, EnerNews