Negocios
Milei apuesta al RIGI y al récord exportador
Milei apuesta al RIGI y al récord exportador: la energía como motor de divisas
Durante la Expo Argentina Oil & Gas 2026, el Presidente defendió el régimen de incentivos a las grandes inversiones y vinculó el crecimiento exportador con la recuperación de la credibilidad argentina. El desafío es convertir el ingreso de capitales en actividad, empleo y desarrollo productivo.
El presidente Javier Milei volvió a colocar al Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) en el centro de su estrategia económica. Durante su participación en la Expo Argentina Oil & Gas 2026, realizada en Neuquén, sostuvo que el régimen es una pieza clave para atraer proyectos, conquistar mercados y ampliar las exportaciones.
El mandatario destacó que las exportaciones argentinas alcanzaron un récord y afirmó que durante septiembre se superaron los 10.000 millones de dólares. También señaló que el país cuenta con ventajas competitivas en cuatro sectores: energía, minería, agroindustria y economía del conocimiento.
En su exposición, Milei defendió la idea de que la estabilidad institucional y las reglas económicas son determinantes para atraer inversiones. Según su planteo, el capital que llega al país puede activar proyectos que antes no se realizaban, generar empleo y ampliar la base de exportaciones y recaudación.
Por qué el Gobierno considera central al RIGI
El RIGI ofrece un marco de incentivos para grandes proyectos que cumplan los requisitos legales. La estrategia oficial busca reducir incertidumbres que pueden desalentar inversiones intensivas en capital, especialmente en sectores donde la construcción y puesta en marcha requieren varios años.
La energía es uno de los ejemplos más visibles. Vaca Muerta aumentó su relevancia como fuente de petróleo y gas, mientras que la expansión de la infraestructura de transporte y los proyectos de exportación abren la posibilidad de colocar mayores volúmenes en el exterior.
En minería, los proyectos de cobre y otros minerales requieren financiamiento, infraestructura y horizontes de inversión prolongados. En ambos sectores, las reglas tributarias, regulatorias y cambiarias influyen en las decisiones de los inversores.
El Gobierno sostiene que la llegada de esos capitales puede crear una nueva fuente de crecimiento. Sin embargo, los anuncios de inversión, los proyectos aprobados y los desembolsos efectivamente realizados son etapas distintas que deben analizarse por separado.
El récord exportador y la disponibilidad de dólares
Superar los 10.000 millones de dólares en exportaciones mensuales representa una señal relevante para una economía que necesita generar divisas para financiar importaciones, atender compromisos externos y fortalecer las reservas.
Pero el valor total exportado no es equivalente al ingreso neto de dólares disponible para el Banco Central. Para evaluar el efecto macroeconómico también importa cuánto se importa para producir, cuándo se liquidan las ventas, qué parte de los ingresos se utiliza para pagar deudas y qué necesidades de divisas tienen las propias empresas.
El desafío es lograr que el crecimiento de las exportaciones se traduzca en una mejora sostenible de la posición externa. Esto requiere inversiones que eleven la producción, reduzcan cuellos de botella y amplíen la capacidad de generar ingresos internacionales durante varios años.
La energía como ventaja competitiva
Milei sostuvo que los cambios en las reglas permitieron que Vaca Muerta comenzara a exportar a una escala inédita. El desarrollo energético puede mejorar la balanza comercial mediante mayores ventas de petróleo y gas, además de reducir la necesidad de importar combustibles en determinados períodos.
La siguiente etapa exige infraestructura: oleoductos, gasoductos, plantas de procesamiento, instalaciones de licuefacción y capacidad portuaria. Sin esas inversiones, el potencial de los recursos naturales puede superar la capacidad efectiva de producción y evacuación.
El desarrollo de proveedores locales también será relevante. Una industria energética más grande puede generar demanda de servicios, ingeniería, equipamiento, transporte y mantenimiento. El alcance de esos beneficios dependerá de la competitividad de las empresas nacionales y de las condiciones bajo las cuales se ejecuten los proyectos.
La discusión sobre el modelo económico
El Presidente contrapuso el esquema actual con el modelo económico anterior y afirmó que, sin los cambios implementados, Argentina enfrentaría un escenario de mayor inestabilidad. También planteó que, a largo plazo, las reglas generales de la economía deberían converger hacia un entorno más favorable para la inversión.
La discusión económica no se agota en el volumen de capital que ingresa. También incluye la capacidad de esas inversiones para generar empleo, mejorar los ingresos, impulsar nuevas actividades y sostener el mercado interno.
Los sectores extractivos pueden generar grandes exportaciones con una cantidad de trabajadores directos relativamente limitada frente a otras actividades. Por eso, el efecto sobre el empleo y la actividad general depende en parte de la integración con la industria, los servicios y los proveedores nacionales.
Qué debe observarse en los próximos meses
Para evaluar la estrategia será necesario seguir la ejecución de los proyectos aprobados bajo el RIGI, los desembolsos efectivos, la evolución de las exportaciones energéticas y mineras, y el impacto sobre las reservas.
También será importante medir si las inversiones mejoran la infraestructura y generan oportunidades para empresas de distintas regiones del país.
La conclusión: el récord exportador y la expansión energética ofrecen una oportunidad para aliviar la restricción externa argentina. La prueba del RIGI será demostrar que los proyectos no solo atraen capital, sino que amplían de forma sostenida la capacidad productiva, la generación de divisas y el empleo.