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Estado del plan RenovAr y nuevas licitaciones 2026:

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¿qué queda del programa estrella de las renovables?

El plan RenovAr, el programa de licitaciones de energías renovables que transformó la matriz eléctrica argentina durante la década pasada, atraviesa en 2026 un momento de transición incierta. Con 9,9 gigavatios (GW) de capacidad nueva en operación, 193 proyectos funcionando, 44 en construcción y más de 11.500 millones de dólares en inversión directa, el programa alcanzó cifras históricas. Sin embargo, a junio de 2026 no se han anunciado nuevas rondas de licitación tradicionales bajo la marca RenovAr, y el gobierno de Javier Milei parece haber pivotado hacia otros instrumentos de promoción de las energías limpias.
RenovAr fue lanzado en 2016 por el gobierno de Mauricio Macri como un mecanismo de subastas internacionales para la compra de energía eléctrica generada a partir de fuentes renovables. El programa se estructuró en rondas sucesivas: RenovAr 1 (2016, 1.000 MW), RenovAr 1.5 (2016, 1.200 MW), RenovAr 2 (2017, 1.200 MW), RenovAr 3 (2019, más de 300 MW en la modalidad MiniRen), además del régimen del Mercado a Término de Energías Renovables (MaTER) que permitió contratos bilaterales entre generadores y grandes consumidores.
Los números acumulados del programa son impresionantes. Según datos de la Renewable Energy Policy Network for the 21st Century (RELP), a diciembre de 2025, 193 proyectos resultantes de las subastas de RenovAr y las implementaciones de MaTER ya estaban en operación, y 44 se encontraban en construcción. El total de inversión directa alcanzaba los 11.500 millones de dólares, con 9,9 GW de capacidad de nueva construcción. Estos proyectos ya habían creado más de 26.640 empleos directos e indirectos, evitado 49,1 millones de toneladas de emisiones de CO2 y ahorrado más de 10.500 millones de dólares en importaciones de combustibles fósiles y costos variables del sistema. Se proyecta que, durante toda la vida útil de estos proyectos, los ahorros totales superen los 40.000 millones de dólares.
El programa RenovAr y MaTER permitieron a Argentina cubrir el 16% de su demanda eléctrica en 2024 con fuentes renovables, y se estima que evitarán aproximadamente 312 millones de toneladas de CO2 equivalente a lo largo de 20 años. El programa convirtió a las renovables en la fuente de energía más barata sin subsidios del país. En el índice de Atractividad de Países para Energías Renovables de Ernst & Young (RECAI), Argentina llegó al puesto número 9 a nivel global y número 1 para América Latina en abril de 2019, apenas dos años después de ingresar al ranking por primera vez.
El éxito de RenovAr se construyó sobre un mecanismo innovador de des riesgo financiero. En el corazón de este esquema estaba la participación de instituciones financieras multilaterales, incluyendo el Banco Mundial y la Corporación Financiera Internacional (IFC). RenovAr aseguró un novedoso esquema de garantía del Banco Mundial, diseñado ad hoc e implementado por 730 millones de dólares, que protegió a los inversores de la inestabilidad económica argentina. La Corporación Multilateral de Garantía de Inversiones (MIGA) proporcionó una garantía de 480 millones de dólares para respaldar ciertas obligaciones gubernamentales bajo el programa, ayudando a Argentina a desbloquear su potencial de energías renovables al crear un mercado y movilizar unos 3.200 millones de dólares de inversiones mayoritariamente privadas.
Sin embargo, el programa RenovAr en su formato original parece haber quedado en stand-by. La última ronda de licitación, la MiniRen 3, se realizó en 2019 y adjudicó 52 proyectos de pequeña escala con precios promedio de 58,2 USD/MWh para eólica, 57,9 USD/MWh para solar fotovoltaica, 106,1 USD/MWh para biomasa, 159 USD/MWh para biogás, 129,5 USD/MWh para biogás de relleno sanitario y 103,6 USD/MWh para pequeños aprovechamientos hidroeléctricos. Desde entonces, no se han anunciado nuevas rondas de RenovAr propiamente dichas.
En su lugar, el gobierno de Milei ha optado por dos vías alternativas para impulsar las energías renovables:
1. Subastas de almacenamiento de energía (BESS) En septiembre de 2025, Argentina concluyó su primera licitación de almacenamiento de energía en baterías (BESS, por sus siglas en inglés), adjudicando 667 MW de proyectos —superando ampliamente la meta de 500 MW— tras recibir ofertas por un total de 1.347 MW de 15 empresas. Los proyectos seleccionados, que representan más de 540 millones de dólares en inversión, se instalarán en el área metropolitana de Buenos Aires y se espera que entren en operación dentro de 12 a 18 meses.
En marzo de 2026, la Secretaría de Energía lanzó una nueva licitación internacional buscando 700 MW adicionales de capacidad de almacenamiento en baterías bajo un nuevo programa. Esta segunda ronda busca consolidar la infraestructura de almacenamiento que permite integrar de manera más eficiente la energía renovable variable (eólica y solar) al sistema eléctrico nacional.
Trina Storage, un proveedor global de soluciones de almacenamiento a escala de utilities, anunció en enero de 2026 contratos de suministro de sistemas BESS por un total de 1.203 GWh en América Latina, incluyendo proyectos con YPF Luz en Argentina. Estos contratos se suman a los 1,2 GWh de sistemas BESS ya entregados por Trina Storage en América Latina en 2025.
2. Proyecto de Ley de Transición Energética En abril de 2026, la Cámara Argentina de Energías Renovables (CADER) presentó un proyecto de Ley de Transición Energética que busca establecer las bases para la descarbonización de la matriz energética argentina. Marcelo Álvarez, presidente de CADER, explicó que la ley se divide en siete capítulos con autonomía operativa: hidrógeno verde, uso eficiente de la energía, continuidad de la Ley 27.191 para renovables, tratamiento del oil & gas residual, infraestructura de redes y financiamiento.
El proyecto propone la creación de un Instituto Autárquico para el desarrollo del sector energético, que actuaría como autoridad de aplicación y ajustaría las metas legislativas en función de la evolución de las tecnologías y los costos internacionales. Un elemento clave es que la ley no requiere recursos del Tesoro Nacional: según Álvarez, la seguridad jurídica y la hoja de ruta son suficientes para atraer financiamiento internacional.
3. El RIGI como vehículo para renovables El Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI), aunque no diseñado específicamente para energías renovables, ha sido utilizado para proyectos de gran escala que incluyen componentes limpios. El Parque Eólico Olavarría, aprobado bajo RIGI en marzo de 2026 con una inversión de 275 millones de dólares, es el primer proyecto de generación renovable del país que incorpora infraestructura de transmisión financiada por el sector privado e integrada al Sistema Argentino de Interconexión (SADI). Desarrollado por PCR (Petroquímica Comodoro Rivadavia) junto con Acindar (ArcelorMittal), el parque instalará 29 aerogeneradores Vestas con 185,6 MW de capacidad total.
Además, AES Argentina desarrolla los parques eólicos Vientos Bonaerenses III y IV en Tornquist y Bahía Blanca, con 16 turbinas y 99,1 MW de capacidad total, financiados parcialmente por IDB Invest con un préstamo de 40 millones de dólares.
El desafío de la transmisión Uno de los cuellos de botella más críticos que enfrenta el sector renovable argentino es la infraestructura de transmisión. La capacidad existente apenas es suficiente para soportar los proyectos adjudicados en las licitaciones anteriores, pero luchará con rondas futuras. En particular, los enlaces de red en áreas con buenos recursos eólicos son limitados o, en algunos casos, inexistentes. El proyecto Olavarría representa un avance al incorporar transmisión financiada privadamente, pero se necesitan muchos más proyectos de este tipo para desbloquear la capacidad renovable adicional.
Perspectivas Aunque RenovAr en su formato original no ha continuado, el ecosistema de energías renovables en Argentina sigue activo a través de subastas de almacenamiento, proyectos bajo RIGI y la iniciativa legislativa de CADER. La meta del 20% de renovables para 2025, fijada por la Ley 27.191, fue superada en términos de capacidad adjudicada, aunque la porción efectivamente operativa aún se encuentra por debajo de ese umbral en algunas mediciones.
Para que Argentina mantenga el impulso de transición energética, se requiere una política pública clara que combine la continuidad de los mecanismos de subasta con la innovación en almacenamiento, la expansión de la transmisión y la integración del hidrógeno verde. El proyecto de Ley de Transición Energética, si logra consenso parlamentario, podría ser el instrumento que unifique estos esfuerzos dispersos en una estrategia nacional coherente.

Fuentes verificadas:

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